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Día 1-mayo. Tenía un mal día, de esos que crees que no lo has aprovechado como debieras, un festivo de estos que te coge un tanto apático. No sé si a ti te pasa, pero a mí, cuando me da un día así me siento mal, hasta culpable. Sin embargo, tampoco encontraba motivos.

Llegó la noche y fui a casa de los abuelos a recoger unas cosas. Apenas consumo televisión, soy más de radio, pero me dio por encender la “caja tonta”. Estaba puesta Telecinco, esa cadena que todo el mundo criticamos, nadie vemos “nunca-jamás-por favor-¿yo?”, pero es líder de audiencia.

Casi tuve un acto reflejo de cambiar de cadena nada más ver al presentador (un incombustible de los programas multicolor). Pero empezó a narrar la historia de Alfonso y no pude desviar la mirada del televisor hasta que ésta terminó.

Era el mensaje que necesitaba oír en un día así. Una bofetada directa a mi cara. Un grito diciéndome: “Da gracias por tu salud, por poder hacer vida normal, por poder trabajar, simplemente por tener amigos. Cambia esa cara de seta, sal del letargo que te atenaza y no empieces mañana, empieza ya”.

Cuando lo hayas visto, ya me dirás qué se puede añadir:

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La historia de Alfonso
Alfonso y Eduardo

Personalmente, sólo se me ocurre darle las gracias a su madre María, una madre coraje como tantas que hay, por pelear diariamente junto a sus hijos y su marido por que estos puedan vivir. Al actor Eduardo Gómez por su humanidad. Le agradezco que lejos de actuar como una de esas estrellas que viven en su micro-mundo, ajenas al mundanal ruido, él se interesase por ese niño de 11 años; y que hoy, 11 años después, siga siendo el amigo que le da la fuerza para que siga luchando. Es su único amigo. Pero, sobre todo, tengo que dar las gracias a Alfonso por su ejemplo. Con 22 años nos está dando una lección. Sólo la serenidad con la que te mira, consciente de lo frágil del hilo que le une a la vida, te está diciendo: “deja de lamentarte y tira, lucha, disfruta”.

Él debe ser un ejemplo de cómo saber disfrutar de cada momento, de las pequeñas cosas, de cómo ser optimista en una situación de extrema delicadeza, de exprimir la vida y de dejarnos ayudar en lugar de encerrarnos en nuestra adversidad. Y ya es un escándalo cuando es capaz de dirigirse a su madre y decirle que si no saliese algo bien en su próximo tratamiento (que a pesar de lo agresivo saldrá todo bien, para eso lleva luchando más de 11 años como él dice), que simplemente mire al cielo, a las estrellas y le diga que le quiere. Jo-der.

PD: también tiene una hermana que requiere atención 24h. No reciben ayudas de ningún tipo por parte de la Administración.

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