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Esta vez os traigo un vídeo (en castellano). Lo he encontrado en mi TL de Facebook, colgado por un compañero de la Universidad y como no lo voy a explicar mejor, prefiero ponerlo.

Habla de la “aletargante” zona de confort. Te invita a huir de ella y a que pases más tiempo en la zona de aprendizaje. Una vez dado este paso, sólo te falta atreverte a dar el salto a la zona de pánico. No es fácil, pero a mí me encantaría hacerlo.

Tal y como tenemos diseñada la sociedad, ya con pasar a la zona de aprendizaje brotan los agoreros que te intentan frenar: “pero para qué vas a cambiar”, “y si te sale mal”, “acuérdate que tu padre también intentó…” No les escuches, en el fondo a ellos también les encantaría atreverse 🙂

Personalmente, creo que justo, justo estoy adentrándome en la zona de aprendizaje: me he lanzado a cambiar de trabajo porque quería un reto y me ilusionaba la empresa a la que iba, he retomado el estudio de idiomas, me he lanzado a dar la cara en un blog, sigo intentado viajar y conocer otras culturas, me he independizado y tenemos un perrito en casa (que también implica cambios, jeje)… Viéndolo así, no tengo demasiado mérito. Salvo por una cosa, dí el primer gran paso: me auto-diagnostiqué “acomodamiento incipiente” y decidí cambiar cosas.

Ojalá pronto dé el salto a la zona de pánico. Tiene pinta de que es entretenido. Al fin y al cabo, en esta vida lo arriesgado es no arriesgar. Tienes un bonobús y no sabes cuántos viajes te quedan. Y tú, ¿te atreves a soñar?

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