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Hace poco me llegó la noticia de que una amiga de la familia no iba a superar la enfermedad contra la que llevaba peleando varios años. Era cuestión de días. Esta mujer perdió hace poco a su padre y poco antes a su madre. En menos de un año los tres dejan este mundo. Tres almas que vuelven a unirse fuera de lo que conocemos. Tiene dos hijos, dos almas. Dos almas en edad de entender todo pero de no comprender nada. Y es que una situación así, con tanta tragedia junta, cebada en una persona sin mayor pecado que vivir en un primer mundo gobernado por valores más que dudosos, suele reavivar la duda de si realmente hay un Dios, una Fuerza, un Infinito…que regule esto.

Como creyente que soy, yo lo llamo Dios, un Dios reencarnado en Jesucristo. Pero acepto cambios de nombres, lo importante es el contenido del mensaje. Los cristianos creemos en la reencarnación, por definición. Así que el cristiano que esté leyendo, que no se haga el sorprendido ni piense que me he vuelto loco. Sólo quiero darle una vuelta a un tema que parece tabú, pero sin embargo ocupa a muchas personas. Es el típico tema que si lo sacas, no te extrañe que tu peluquera o tu compañero de piso te sigan la conversación. Pero ¡cuidado! corres el riesgo de parecer raro por intentar trascender y salirte del fútbol, el cotilleo y la política.

El tema es: ¿podemos ser un alma reencarnada en nuestra enésima vida? ¿Eliges tu próxima vida en la Tierra para completar un aprendizaje? ¿Elegimos cómo y con qué otras almas reencarnarnos? ¿Estoy perdiendo la cabeza? Cada vez son más las autoridades médicas que confiesan haber vivido o tratado casos de vivencias pasadas. El tema es delicado, pero bonito. Y si os soy sincero, tras leer varios libros al respecto, me ayuda a explicarme más cosas que el Euribor y la prima de riesgo juntas. Por otro lado, parece una área apócrifa pero no veo tanta diferencia entre esta visión y la religiosa. Si has estudiado en colegio de curas como yo, te habrán enseñado desde niño que Jesús es la reencarnación de Dios, que resucitaremos en el Padre, que tenemos un ángel de la guarda (alma cercana que te ayuda), que la vida no termina en la Tierra…¿No estamos hablando de lo mismo pero con otro lenguaje?

En definitiva, sólo espero que para explicar el sentido del sufrimiento de esta familia, así sea. Por lo duro que le ha resultado esta vida, esta mujer merece reunirse allá donde esté con las almas de sus padres. Que allí asimile todo lo aprendido en esta reencarnación (si así fuese) y que, cuando así lo decidan, se junten en una nueva experiencia terrenal más sencilla de vivir y agradable.

Y tú, ¿Nunca has sentido como si ese recién conocido, lo fuese de toda la vida? ¿No te ha pasado más de una vez sentir algo muy fuerte por alguien sin apenas tratarle? ¿Y que un lugar se te haga familiar desde el primer instante que lo ves en tu vida? ¿Seguro que descartas la reencarnación del alma?

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