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El pesimismo es cosa de perdedores. Adoptar una actitud desencantada ante la vida es demasiado fácil para ser bueno. Es sumamente cómodo estar “hasta las narices” de todo y no hacer nada para remediarlo. Por eso mucha gente se resguarda tras el pesimismo. Y estorban. No me refiero a quien se hunde por una circunstancia puntual y luego se levanta. Hablo de estas personas a las que si les preguntas cómo les va el día te contestan con un emocionante: “tirando que no es poco”, o “mal, cómo quieres que esté”. Esta curiosa especie siente que todo está diseñado para estropearles el día, desde la ducha hasta el atasco para volver a casa, pasando por su jefe. Y lo peor de todo es que ¡puede ser contagioso!

Así que toma precauciones. Merece la pena estar en el otro lado, porque es un hecho que el optimista gana y además anima a los que le rodean. ¿Conoces a algún “embajador del mal rollo”, pesimista, cenizo, que haya tenido éxito? No creo. Son palabras que no pueden ir juntas. Créeme que una actitud mental positiva multiplica tus probabilidades de éxito. Si piensas que las cosas van a ir mal, le quitas trabajo a Murphy. Todos tenemos dificultades y preocupaciones, pero tenemos que aprender a controlarlas y sacar a relucir el optimismo y el ánimo, que (aunque tú creas que no) también todos los tenemos.

A continuación os presento algún ejemplo que seguro que podéis extrapolar a vuestra persona:

Yo (ilusionadísimo): Me voy con unos amigos de vacaciones a Japón
Cenizo de turno: Para qué tan lejos! 14 horas de vuelo para ver monumentos y templos…

Yo (ilusionadísimo): Estoy pensando en cogerme un biplaza de ocasión ahora que me viene bien
Cenizo de turno: Si no entran los niños. Por no hablar de muebles.
Yo (en mi interior): No tengo niños ni una empresa de mudanzas…

Yo (ilusionadísimo): Voy a empezar a entrenar para preparar la Behobia-SS
Cenizo de turno: Pfff, vas a ver cómo te lesionas, correr es malísimo. Y lloviendo, con frío…

Por el amor hermoso, digo yo que algo bueno se podrá encontrar en esas decisiones, ¿queréis haceros un favor y ver el lado bueno de las cosas?

“AL FINAL TODO SALDRÁ BIEN. SI NO SALE BIEN, ES QUE NO ERA EL FINAL (ANÓNIMO)”

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Pero como buen optimista, le he encontrado la parte buena: ¡los tengo fichados!. Seguro que tú también tienes fichado a más de uno. Ser optimista no es gratis, se trabaja. Es sonreír, es encontrar algún ejercicio sencillo que te llene el depósito de energía, es enfrentarse a la adversidad y poner buena cara y actitud ante la vida. Así que se acabó, no les tenemos que dar ni un segundo más de gloria, porque no te van a aportar nada positivo.

Te invito a trabajar para traer al lado de los buenos a más y más gente. ¡No podrán con nosotros! No, porque yo estoy aquí para ser feliz y tú también. Si no, no estarías leyendo esto, estarías recreándote en lo mal que va el mundo, la crisis, el Gobierno… Como dice el gran D. Carlos Andreu: hay un complot universal. Un complot para que todo me vaya increíblemente bien. Y lo mejor, ¡a tí también! Así que ya te ha compensado invertir un par de minutos en leerme, ¿ves qué bien? Yo llevaba tiempo convencido y veo que le pasa a mucha más gente.

Sólo me apena una cosa, que somos tan felices con nuestra actitud positiva que, “por no molestar”, no hacemos ruido. Ellos, en cambio, no callan, todo lamentaciones, todo mal, todo caca. Y no contentos, te dicen que no son pesimistas, que ¡son realistas!… Pues conmigo van mal y espero que contigo también. Todavía no he aprendido a perder, así que no estoy dispuesto a dejarles ganar y quiero hacerme oir. Sonríe más, contagia más optimismo. ¿Me ayudas? Cuento contigo. Salud!

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