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Si tienes aliento para quejarte es que todavía no lo has dado todo. Espero que no suene grosero, pero a mis amigos de “pachangas” de fútbol les sonará mi frase de “cuando ya no puedo correr con los pulmones, tiro de…”. Lo más importante siempre es la actitud y el deporte no es una excepción, más si es en equipo. Y es sólo con actitud como podemos alcanzar la excelencia.

Creo que la excelencia debe buscarse día a día en todos los ámbitos de nuestra vida. Sin embargo, parece que en el deporte los resultados son más fácilmente medibles, posiblemente más inmediatos y esto facilita la actitud, el sacrificio.

En cualquier caso, la excelencia sólo se consigue entregándote permanentemente al 100% y con un nivel de auto-exigencia máximo. Trasladado al deporte, esta auto-exigencia debe darse en cada entrenamiento, no sólo el día de la competición. Suele decirse que lo que distingue a un buen deportista de un auténtico campeón, es que el segundo mantiene ese máximo nivel de entrega no sólo en competición, sino también en los entrenamientos.

La clave está en elevar tu límite inferior. Es obvio que todos tenemos un nivel superior de rendimiento y otro inferior (el mejor día y el peor día). Si, como acabamos de decir, mantienes siempre muy alto tu nivel de auto-exigencia durante los entrenamientos, te aseguras un buen nivel de base para tu peor día.

Primero supérate a ti mismo

Es decir, imagina que en tu disciplina a veces llegas a un 8/10 y los días malos a un 3/10. Si mantienes esa entrega máxima a diario, igual apenas mejoras tu mejor nivel a un 8,5, pero seguro que tu límite inferior de rendimiento irá aumentando hasta situarse en un 7 por ejemplo. Y ahí radica la clave de un buen nivel general de rendimiento. El objetivo es lograr mejorar el nivel del peor día para conseguir que la estabilidad entre ambos días se sitúe en un nivel lo más alto posible. Aplicado a tu día a día, podría traducirse en entrenar más lo que peor se te da y, posiblemente, menos te gusta.

Llevado a la competición, piensa que cuando compites contra alguien que en teoría es mejor que tú sólo hay una solución: romper primero tu nivel máximo de rendimiento para superar el de tu rival. Y romper tu límite actual significa crecer y, por tanto, superar tus capacidades actuales. Suena paradójico, pero las capacidades que ahora tienes son las que te frenan para superar tu máximo nivel; lo que hay que hacer es desarrollar nuevas capacidades. Recuerda que tu 100% de hoy tiene que ser peor que tu 100% de mañana. Salud!

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